lunes, 28 de octubre de 2013

"ENTRE-COMILLADO"

Nos hemos hecho.

“9 Crimes” abofetea el silencio de la habitación de las recientes atrasadas dos de la mañana. En bucle.
Escribir, sin necesidad, ni obligación, ni apetencia… escribir como el borracho que va al baño, se mete los dedos hasta la garganta, e intentar vomitar para sentirse mejor.
Tus eses me hicieron zozobrar anoche, me hicieron cuerdo y enamoraron sin querer mi cuello de la primera soga que se cruce en mi camino, y así, buscando un camino en el que buscarla, sonó el móvil. Eras tú al otro lado.

O era el otro lado en ti.

Pero conjuguemos en presente. De costuras rotas y esperanzas demasiado inteligentes como para engañarlas con otra. Créeme.
Tristes me miran mis ojos, no pueden quejarse de lo que ven, pero sí que lloran cada uno de los rincones en los que no te pueden ver.
No estoy roto ni deshecho, no soy esa clase de cantautor triste. No soy un desdichado ni tengo el corazón tan maltrecho como para dedicar mi vida a armarlo. Sólo soy un puzle (si existen puzles de una pieza) y no tengo lágrimas con las que recrear este cuento. No soy de ese tipo de tipos. Sólo es, que soy contigo.

Contigo soy finito.

Y a la mierda lo infinito. Lo eterno puede esperar en la estación más triste y gris que le dé más rabia. No habrá más trenes, cada vez que vengas retrasaremos las horas, el reloj, el tiempo, los latidos y lo que haga falta para que nunca llegues.

Nunca llegas.

Esta vida sólo tiene cárteles de salida y salida de emergencia, ninguno de bienvenida.
No hay ningún “buenos días” en la recámara. Siempre estuviste aquí metida y mañana cuando nos levantemos haremos lo de todos los días: armarnos de valor, vestirnos de mentira, lavarnos los sueños de la cara y salir ahí fuera a hacerle el amor al asfalto; y llamar locos a los que hablen de bosques o montañas.

En este particular parchís que han creado para que tú y yo no tengamos tiempo de mirarnos a los ojos y ver verdades en ellos, nos han prohibido los “te echo de menos” porque “menos” es sinónimo de crisis pesimistamente aceptada; y prohibidos los “te amo de más” por ser una medida que atenta contra la austeridad. Aquí sólo comen fichas otros, y tus dados y los míos tienen un cartel de “se alquila” donde debería de haber un 5.

- Perdone, ¿ha visto a su libertad?
- Me dijo que iría a ganarse la vida
- ¿Sabe dónde?
- No sé, supongo que en alguna esquina.

sábado, 7 de septiembre de 2013

TENGO, DEL VERBO SER


Tengo una canción que no sale de mi cabeza
y un barco que sólo zarpa a islas desiertas
Tengo una habitación llena de epitafios
y un corazón que a veces bombea ausencia

Tengo una ventana abierta
llena de cosas que no son mías.
y una puerta cerrada
que sabe de mis heridas

Mi cama está plagada de dolores de cabeza
y mi almohada se ha ido a comprar al chino
un libro de autoayuda y unos ansiolíticos
por si no vuelvo
solo

Tengo adelantado mi reloj unas siete primaveras
y un avispero ha crecido dentro de mi ordenador.
No me quita el sueño,
porque tengo voz, palabras, silencio y lo que me queda del amor
por si nos estalla una guerra
y se nos mueren la paz y las fronteras.  

Bajo las costuras de los bolsillos
donde las manos no alcanzarían
tengo guardada media docena de recuerdos
contigo en casi todos
sin ti en la mayoría

Sobre el armario tengo una maleta vacía
y llena de viajes.
Dentro hay más de seis pares de calzado enterrados en sus cartones
los doce con la misma manía de reducirlo todo a dos direcciones:
camino de ida hasta la salida
camino de vuelta de tus pecas

Tengo tres tangos,
una rumba sin colores,
un blues tocado por blancos
y un rap sin respeto
escondidos en algún rincón de la habitación

También cuelga del techo más de una caricia,
en un jarrón hay un manojo de prisas
y bajo la alfombra alguien ha escondido todos nuestros polvos,
juro no haber sido yo.

Tengo vecinos:
La razón y la fe,
ya saben ellos que me mudé a estos tres puntos suspensivos

Tengo pocas ganas de reír
lágrimas con claustrofobia
viento en las comisuras
y una armónica tristona

Tengo pocas ganas de escribir
y las ganas que tengo son de decir
que tenga lo que tenga
has de saber que tú, me tienes a mí


incluidas mis cadenas.  

sábado, 24 de agosto de 2013

MIR-ARTE


Sin marcos que nos encierren, ni adornos que nos distraigan
sin ni una flecha clavada por ningún ángel con síndrome de abstinencia,
sin hacer caso de los gritos ni ser víctima de las modas,
sin parecerlo, ni serlo.
Estamos solos, siempre solos.

Novatos en la astucia de doblar las esquinas sin recordar heridas,
mediocres disimulando eso de que no sabíamos dónde se escondía la salida
- de emergencia -
paralela a la desmedida que suponía no poder desayunar tus curvas
para contarle al hambre cuentos de princesas.
Con la única certeza de saber que siempre vivió un guión dormilón
en los ojos de quien fuera a mir-arte.
Y suponiendo que el esfuerzo consistía en caminar solos, siempre solos.

Más que titulados en anestesiar la noche
dejarla en punto y coma y seguir bebiéndonosla,
expertos en desaires y aspavientos
decidimos montar nuestra propia nave
y hacer un viaje sin billetes, ni marineros, ni patrón.
A cien por hora y el teclado, bajo tu falda, fingiendo ser viento.
Sin movimiento y solos, siempre solos.

Jinetes de más de mil grados galopando por nuestras venas.
Pasando estaciones enteras bajo el lento devenir de nuestros parpadeos.
Balanceándonos en un segundero cada vez más obstinado,
cayendo en la cuenta de restar
estr-ellas a la noche
y de sumarle velocidad al viaje.
Recitando poesía marcha atrás, con el final siempre en el sabor de nuestros dedos.
Haciéndolo en voz baja, no muy alta, siempre a la altura de tu cintura.
Pero siempre solos.

Solos
Solos todos
Como marionetas de algodón con hilos sin madeja.
Como un gato sin noche
Como una esquela sin nombre
Como un camino sin Roma
Como un candado sin París
Solos
Como volver a casa sin ti

y escribir