Hazme el otoño:
haz que parezca gris y triste
y hazme temblar.
Tírame las palabras
como caen las hojas secas y livianas.
Se mi viento, mece mis antojos
adórnalos con brisas
o llévalos donde nadie los vea
Se mi revolución,
mi imperio, mi dios
mi puta, mi consejera
y mi delirio
Llévame por tu camino
piérdeme andando
no me detengas, no me frenes,
quítame las vendas, las alas y la ropa, y después comámonos
las ganas.
No hay leña, así que echemos nuestros sueños a la
hoguera
que prendan, que sean así como los consumamos.
Cógeme de la mano y hazme daño
Dime mentiras y hazme sentir la verdad
Vete y déjame solo.
Vete lejos, donde no pueda encontrarte,
donde no salga el Sol,
donde la noche sólo sea leyenda
y mueras a diario.
Vete donde quieras, y quiere.
Vete pero vuelve.
Vuelve en otoño:
que tenga yo la certeza de que los comienzos sólo
están hechos para dos,
y que sin ti...
todo es extraño
y que sin ti...
es otoño hasta el verano
